
¿Qué escuchamos hoy los discípulos de Jesús si nos acercamos a él?
"La multiplicación de los panes es un relato que nos permite descubrir el sentido que la eucaristía tenía para los primeros cristianos como gesto de unos hermanos que saben repartir y compartir lo que poseen"
General - Comunidades Eclesiales19/06/2022 José Antonio Pagola
Según los exegetas, la multiplicación de los panes es un relato que nos permite descubrir el sentido que la eucaristía tenía para los primeros cristianos como gesto de unos hermanos que saben repartir y compartir lo que poseen.
Según el relato, hay allí una muchedumbre de personas necesitadas y hambrientas. Los panes y los peces no se compran, sino que se reúnen. Y todo se multiplica y se distribuye bajo la acción de Jesús, que bendice el pan, lo parte y lo hace distribuir entre los necesitados.
La eucaristía, más que una liturgia
Olvidamos con frecuencia que, para los primeros cristianos, la eucaristía no era solo una liturgia, sino un acto social en el que cada uno ponía sus bienes a disposición de los necesitados. En un conocido texto del siglo II, en el que san Justino nos describe cómo celebraban los cristianos la eucaristía semanal, se nos dice que cada uno entrega lo que posee para "socorrer a los huérfanos y las viudas, a los que sufren por enfermedad o por otra causa, a los que están en las cárceles, a los forasteros de paso y, en una palabra, a cuantos están necesitados".
Durante los primeros siglos resultaba inconcebible acudir a celebrar la eucaristía sin llevar algo para ayudar a los indigentes y necesitados. Así reprocha Cipriano, obispo de Cartago, a una rica matrona: "Tus ojos no ven al necesitado y al pobre porque están oscurecidos y cubiertos de una noche espesa. Tú eres afortunada y rica. Te imaginas celebrar la cena del Señor sin tener en cuenta la ofrenda. Tú vienes a la cena del Señor sin ofrecer nada. Tú suprimes la parte de la ofrenda que es del pobre".
Compartir los bienes
La oración que se hace hoy por las diversas necesidades de las personas no es un añadido postizo y externo a la celebración eucarística. La misma eucaristía exige repartir y compartir. Domingo tras domingo, los creyentes que nos acercamos a compartir el pan eucarístico hemos de sentirnos llamados a compartir más de verdad nuestros bienes con los necesitados.
Sería una contradicción pretender compartir como hermanos la mesa del Señor cerrando nuestro corazón a quienes en estos momentos viven la angustia de un futuro incierto. Jesús no puede bendecir nuestra mesa si cada uno nos guardamos nuestro pan y nuestros peces.

¿Qué escuchamos hoy los discípulos de Jesús si nos acercamos a él?

...es fácil observar que de nuevo se despierta en no pocos la búsqueda de sentido, el anhelo de una vida diferente, la necesidad de un Dios Amigo.

vivir «espiritualmente» es «vivir contra la muerte», afirmar la vida a pesar de la debilidad, el miedo, la enfermedad o la culpa.

Jesús se siente enviado no a condenar, destruir o maldecir, sino a curar, construir y bendecir. El Espíritu de Dios lo conduce a potenciar y mejorar la vida.

El encuentro despierta la necesidad de compartirlo.

Una familia empieza a seguir de verdad a Jesús cuando comienza a introducir en casa la verdad del Evangelio.

...el arte no solo es un generador de experiencias lúdicas y creativas, sino que además posibilita a través de la observación, la creación y el diálogo en torno a la obra.

vivir «espiritualmente» es «vivir contra la muerte», afirmar la vida a pesar de la debilidad, el miedo, la enfermedad o la culpa.

...es fácil observar que de nuevo se despierta en no pocos la búsqueda de sentido, el anhelo de una vida diferente, la necesidad de un Dios Amigo.

“¿En serio creemos que esa es la solución? Sabemos cómo es la realidad de los establecimientos penitenciarios”

¿Qué escuchamos hoy los discípulos de Jesús si nos acercamos a él?