El que cree, ya tiene, en presente, vida eterna. El que vive siendo pan para los demás, que entró en la lógica de Dios, y se deja habitar por Él como Templo de su Espíritu de vida incontenible, ya no muere más.
El dos, problemático y febril, fascinante número… del amor. Claro. Hacen falta dos para un tango. Dios y el pueblo, hombre y mujer, día y noche. Elemental.
La CEA difundió un fuerte mensaje en el que llamó a sostener la memoria histórica, rechazar la violencia y construir una democracia más justa, con respeto por la dignidad humana.