El mundo no se humaniza con la fuerza del poder. No es posible imponer el poder sobre los demás sin servir al diablo. Quienes siguen a Jesús buscando poder y gloria viven «arrodillados» ante el diablo. No adoran al verdadero Dios.
El evangelio de hoy nos enseña que somos cotidianamente tentados a traicionar lo más bello que tenemos para dar a este mundo; a ser lo que nos aleja de nosotros mismos, de nuestra verdad más profunda; alejándonos con ello de los demás, negar a los hermanos y hermanas; consiguiendo así, a la negación de nuestro Dios.
El dos, problemático y febril, fascinante número… del amor. Claro. Hacen falta dos para un tango. Dios y el pueblo, hombre y mujer, día y noche. Elemental.
La CEA difundió un fuerte mensaje en el que llamó a sostener la memoria histórica, rechazar la violencia y construir una democracia más justa, con respeto por la dignidad humana.