
Hoy asistimos a una fe reducida a un sistema de control moral: si encajas, Dios te aprueba; si no, te condenan, te exhiben y te descartan.

Feliz Navidad.
No es Feliz como “sin problemas”.
Ni que la vida sea fácil, ni vivir una quimera.
La dicha no es vegetar en un jardín hermoso
donde cada fruto es exquisito y hay aroma de júbilo.
Que todo eso son visiones de falsos profetas
o miradas de ave de paso, que sobrevuela la tierra
sin llegar a posarse
en el suelo de lo concreto.
Feliz Navidad, es la alegría asustada
de la mujer que arriesga, y la confianza serena
del receptor de la promesa.
Es el entusiasmo incierto de los peregrinos
en ruta, tras una estrella.
Es la emoción humilde de los excluidos,
testigos hoy del milagro.
Y es el gozo lúcido de Dios encarnado en niño,
cuando empieza a vaciarse por completo.
Esa fiesta celebramos, esa historia compartimos,
esa promesa anhelamos: Feliz Navidad.










