El «pastor bueno» se preocupa de sus ovejas. Es su primer rasgo. No las abandona nunca. No las olvida. Vive pendiente de ellas. Está siempre atento a las más débiles o enfermas. No es como el pastor mercenario, que, cuando ve algún peligro, huye para salvar su vida, abandonando al rebaño: no le importan las ovejas.
El dos, problemático y febril, fascinante número… del amor. Claro. Hacen falta dos para un tango. Dios y el pueblo, hombre y mujer, día y noche. Elemental.
La CEA difundió un fuerte mensaje en el que llamó a sostener la memoria histórica, rechazar la violencia y construir una democracia más justa, con respeto por la dignidad humana.